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| Edición vigente hasta el Domingo 20/mayo/2012. San José, Costa Rica. |
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Estilos de Vida
Un renovado Póas se tiñe de colores
Aventura y contacto natural hereda el cantón alajuelense
Diana Lucía Salas Víquez
dsalas@elfinancierocr.com
El cantón de Poás se levanta y con él lo hacen las comunidades que, desde el 2009, rescatan poco a poco las enseñanzas que heredó el terremoto de Cinchona.
La cercanía a la capital, un clima que invita a la tertulia, la presencia del Parque Nacional Volcán Poás, el sabor de campo, de productos recién cosechados y la entrada gratuita para admirar los atardeceres boscosos, lanzan una tentadora invitación.
El frío de la madrugada deja su huella en los pastizales de las fincas dedicadas a la ganadería y agricultura, sin embargo, los empresarios y labradores no le dan tregua.
La vida inicia mucho antes de la salida del sol y se combina con el olor a fresa que obsequia el trayecto hacia el Parque Nacional Volcán Poás.
Injusto sería dedicar la atención únicamente al imponente coloso; a sus pies, lo espera todo una oferta de aventura, relajación, gastronomía criolla, arte, cultivo, producción y observación de animales.
Se trata de la propuesta de las comunidades de los distritos de Alajuela centro, Sabanilla, San Isidro, Carrizal y San Miguel, y de los pueblos que colindan con Sarapiquí, Grecia y Barva de Heredia.
Esperanza de celeste
Con el terremoto de Cinchona -en enero del 2009-, la esperanza en el cantón de Poás se empezó a teñir de celeste con el proyecto de la Ruta de las Hortensias.
La iniciativa pretende mejorar el paisaje que conduce hasta el volcán Poás con la siembra de hortensias a lo largo del trayecto.
Serán unos 70 km teñidos de blanco, lila y celeste para unificar la identidad de esa región y dar fe de la recuperación. El esfuerzo es producto de la unión de instituciones públicas, privadas y de la comunidad.
En el 2010 se sembraron 6.000 plantas; un año después 5.000 y para este la meta es sembrar unas 50.000 hortensias en el trayecto que van desde Alajuela, Heredia y San Pedro de Poás hacia ese parque nacional alajuelense.
Con olor a café
Todos los días, a partir de las 9:00 a.m. las fincas cafeteras de la firma Doka Estate recibirán los visitantes interesados en la dinámica de la plantación, recoleccíón y procesamiento del café.
La marca dedica unas 10.000 hectáreas para producir 3 millones de kilos de café cada 12 meses. El 70% de ese café se exporta.
El recorrido incluye una visita al jardín de bonsáis y al jardín hidropónico de vegetales, cuya producción se dirige al restaurante.
La recolección de café en estas tierras poaseñas se realiza una vez al año durante cinco meses .
Las plantas se mantienen en el campo de 5 a 20 años y después de que se siembran, requieren de 4 años para dar fruto.
Al año, el proyecto siembra unas 500.000 plantas, según detalló Dayana González, guía del beneficio.
En el 2000 y 2001 Doka Estate fue galardonado como el mejor café de Hacienda en Costa Rica.
En su territorio alberga uno de los más antiguos beneficios de café que aún funciona con motores hidráulicos. La infraestructura fue declarada Patrimonio Cultural desde el 2004.
Disciplina desde lo alto
La aventura, recreación y capacitación se unen en la zona de Colinas del Poás.
Usted podrá optar por algo más tradicional y disfrutar de las 21 plataformas, 12 cables y los 8 senderos que ofrece elcanopy y rematar con los 600 metros en el útimo cable para admirar a un Poás a 100 metros de altura y a una velocidad de 80 km/h.
Si las alturas no son lo suyo, anímese a pescar trucha, batallar en elpaintball , realizar paseos en kayak o conocer eltarzan swing . Eso sí, al fondo siempre tendrá la oferta a enfrentar siete puentes colgantes con diferentes niveles de dificultad.
Aunque nacieron para promover el trabajo en equipo y el aprendizaje por medio de la diversión en grupo, conquistar las alturas por medio de las cuerdas llevará su adrenalina al tope.
Mientras vence el reto trabajará en liderazgo, comunicación efectiva, integración y mejoramiento continuo.
Vida en la montaña
En medio de dos grandes parques nacionales -Volcán Poás y Braulio Carrillo- le espera una aventura en el bosque nuboso y lluvioso.
Procure programar su visita con tiempo suficiente, pues cuando se está enamorado las horas pasan más rápido, y en estas tierras, es imposible no dejarse seducir por el silencio del bosque y la presencia de animales a unos cuántos metros de distancia.
La Paz Waterfall Gardens cuenta con habitaciones y un parque privado de 70 hectáreas para dedicarse a la observación de ranas, aves, felinos, insectos, plantas de la zona y pesca de truchas.
Tucanes, lapas, loros, pericos, rapaces, halcones, gavilanes, tángaras, mieleros y semilleros le reciben en el aviario.
El hospedaje es para unas 15 especies de aves pequeñas nativas del bosque lluvioso, y que son el resultado de rescates, donaciones y animales confiscados por el Minaet.
Si continúa, encontrará el mariposario y la exhibición de insectos. Perezosos de dos dedos, monos y martillas le reciben en la siguiente sección.
El mariposario adquiere alrededor de 2.500 pupas por semana y se considera el más grande del país y de Centroamérica, según dijo Héctor Salazar, guía del proyecto turístico.
En el jardín de colibríes encontrará unas 18 especies de las 57 que hay en Costa Rica.
El serpentario le recibe con ejemplares venenosas y no venenosas y en el área de felinos podrá admirar pumas, tigrillos, jaguares y manigordos.
También encontrará orquídeas -unas 20 de las 1.200 especies que existen en el país-.
El ranario lo invita a despedirse de la zona de animales, y como lo mejor siempre se queda para el final, eltour lo llevará por 900 metros de sendero hasta llegar a la catarata El Templo, con una caída de 26 metros, a la catarata Magia Blanca con 37 metros de caída y a La Encantada, con 20 metros de altura.
Fresa orgánica
Un pueblo reconocido por la calidad de sus fresas pone a disposición eltour que lleva su nombre.
Un batido lo recibirá en las afueras de la plantación, apenas para recordarle por qué se animó a conocer los detalles de la producción de esta fruta.
La tradición en las tierras poaseñas inició en la década de 1930, cuando una familia de Cartago llevó la fruta a Poás. La propuesta deltour es en una plantación orgánica, en unos 800 metros cuadrados.
El objetivo es que los visitantes aprendan a comer fresas y conozcan el detalle los requisitos sanitarios para garantizar el consumo adecuado.
Eliécer Víquez, encargado de la producción y deltour , asegura que la variedad, sabor y dulzura cambia cuando se trata de una cosecha orgánica.
El objetivo es que el consumidor conozca la forma en que se cosecha, vea la planta, que consuma una fruta fresca que no haya estado mucho rato a la intemperie.
La figura de Poás
En Poás, la madera toma figura con la altura, o al menos así lo deja entrever el artista Víctor Hugo Corrales, quien hace 32 años convirtió un pedazo de madera en una máscara y lo siguió haciendo con troncos y raíces que encuentra en ríos y calles, para transformarlos en esculturas y pinturas.
En su taller trabaja a la vista del público, y en las afueras de su local, exhibe algunas de las piezas de mayor tamaño que ha confeccionado con sus manos.
Corrales ha mostrado su trabajo en ferias internacionales en Miami, Puerto Rico y Nueva Jersey.
Para darse un respiro
La salud holística no queda fuera de esta visita poaseña. ¿Qué le parece disfrutar de un tratamiento que incluya las disciplinas de terapia física, nutrición y fisioestética? En esta válvula de escape recibirá terapias de relajación, cuidado de la piel, ejercicios, musicoterapia y consejos de alimentación con productos naturales elaborados en Costa Rica.
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